Otro triunfo de un artista caqueteño en Festival Nacional

A propósito de la cultura en Florencia. Ayer nuestro coterráneo Ánderson España, integrante del Trío Bossanova, ganó con su grupo el primer puesto en el concurso del Festival Nacional Antioquía le Canta a Colombia.

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A propósito de la cultura en Florencia. Ayer nuestro coterráneo Ánderson España, integrante del Trío Bossanova, ganó con su grupo el primer puesto en el concurso del Festival Nacional Antioquía le Canta a Colombia. Ánderson es de aquí, pero no se hizo aquí, se hizo a pulso en el Tolima, porque aquí el concepto de cultura es muy distinto, y por ende el apoyo es escaso.

Aquí parece que la cultura se reduce al San Pedro y a las Ferias; eventos en los que la Alcaldía invierte más de 600 millones de pesos cada año, bautizando con nombres rimbombantes estos espacios para que suenen más culturales: Las rondas comunales, la muestra artística, las comparsas.

 

 

 

 

Como quiera que, pese a que falta más de un año, ya hay gente en campaña para las próximas elecciones, qué bueno sería que apareciera un candidato al que pudiéramos confiar el volante de la cultura en esta ciudad. Ese capaz de dar el cabrillazo a lo que llama la RAE el “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social”. Alguien con una visión más amplia y una mente más abierta como para comprender que nuestra cultura no se mide por la talla de los artistas internacionales que seamos capaces de traer a las tarimas del San Pedro y de las Ferias, sino por los artistas internacionales que seamos capaces de formar y de catapultar. Y eso seguramente no se logra con un evento al año, en el que las damas cercanas al poder luzcan sus mejores botas y tocados, y los caballistas saquen a pasear sus potros y sus chicas voluptuosas bien erguidas con sobrero y facha de hacienda. No se logra con eventos a puerta cerrada en los que las reinas lucen sus trajes alquilados ante la mirada arrogante de la high class de turno. Tampoco con tarimas pensadas para encaramar al cantante de moda en aras del disfrute cercano de la gente de la rosca, detrás de la que se acomodan las vallas que los separan de las comitivas de barriadas, con las que obviamente no se quieren juntar ni confundir.

Eso, seguramente, se logra con visión, planeación y acción. Qué bueno sería que los gruesos recursos de las dos fiestas anuales, se distribuyeran en un plan de cultura descentralizado, que llegue a cada una de las comunas de Florencia, con programas tan robustos, como para arrancarle al ocio, a las drogas y a la ignorancia, a tantos jóvenes para los que la institucionalidad ni siquiera existe en su imaginario.

 

Qué bueno sería que cada barrio nos diera un Ánderson España al año, porque seguramente capital humano hay de sobra; pero que contrario sensu al Ánderson de ahora, estos chicos contaran con apoyo para una formación de calidad, capaz de potenciar sus talentos y abrir las puertas de las oportunidades, para que a las próximas tarimas no se suban los artistas de talla internacional de los que se jactan los mandatarios que hemos tenido hasta ahora, sino los nuestros, los que fuimos capaces, no de sacar de la comuna, sino de formar en la barriada para empezar luego de 116 años de fundación, a crear nuestro propio concepto de cultura.

 

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