Acronopismos y otras delicatessen. Cronopio

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BESTIARIO ÍNTIMO

el sonámbulo

y me miro al espejo y nadie mira
y la sonrisa que ríe no es la mía
otro me mira cuando me hago el ciego
y si soy yo el que miro es otro espejo…

y me ahondo y me trago la agonía
y al delirio lo arranco, despellejo
y en el reflejo solo quedan restos
de una sombra que sangra al mediodía…

y me escondo, me chupo, me extravío
me desinflo, me ahueco, me hago mierda
simulando infraganti que no he sido
y en el espejo un fantasma es lo que miro…

sortilegios

a raúl cortés

detrás de los espejos
he visto a los árboles
extender sus ramas
abrir sus picos
y tragar el alimento
de los pájaros…
y he visto a los pájaros
alargar sus pescuezos
abrir sus flores
y atrapar a las abejas…
el colibrí
primera lámpara de la luz
reina de las colmenas
aborrece los árboles
solo se posa en ellos
para nacer
o para morir…

El sapo

la primera vez que la vi
se me pudrió en mis ojos mi destino…
y ya sin cuerpo, ni alma, ni espíritu, ni olvido,
en el pantano el sapo soñó que era divino…

después la vi sin verla,
perdida en el camino
y me acerqué y le dije
que yo era su destino…

no me miró siquiera,
ni me besó como era,
solo me abrió sus huecos
para que me escondiera…

debajo de la piedra sigo como si fuera…
y cuando llueve salgo a lavar mis heridas
y salto y me entretengo contando las estrellas
que arden y se pudren conmigo en mi guarida…

sin ojos, ya sin sangre, tan solo mis verrugas
la leche que se escurre, el olor que aniquila
el destino hecho mierda, ya no sangra la herida
y en el pantano el sapo se besa y se suicida…

Ionesca

el gato de la vecina,
el mismo que se quedaba dormido en su regazo
buscando el calor de su sexo desnudo,
se me ha atravesado en la calle
y con una de las llantas delanteras del coche,
si mal no recuerdo: la izquierda,
a las seis en punto de la tarde
lo he dejado convertido en oblea…
yo mismo le he comunicado en persona
a mi pobre vecina
el terrible accidente
sin entrar en detalles y sin nombres…
solo la oblea íngrima e indefensa
de mi mano a su mano.
ella ha reconocido de inmediato los restos
del occiso,
y desde ese día, para mi desdicha,
ha decidido ponerse un cinturón de castidad…

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