Comenzó el pago de la deuda Social con las Madres y familiares que buscan a víctimas de la desaparición forzada

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En un acto emocionante y conmovedor, la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, pagaron la cuota inicial de la deuda social que tiene todo el país con las Madres y familiares que buscan a las víctimas de la desaparición forzada en Colombia, quienes, como un belicoso pájaro sirirí, convirtieron su dolor en una lucha política.

Presidido por el sacerdote Francisco de Roux, y en el que hicieron presencia, entre otras personalidades, la directora de la JEP, Patricia Linares, y la directora del Instituto de Medicina legal, Claudia Adriana García Fino, en el programa participaron delegaciones de distintas regiones del país, organizaciones que trabajan con las familias de los desaparecidos, mujeres en el exilio, comités de defensa de los Derechos Humanos y algunas entidades del resorte nacional.

Ayer, durante el primer día del Segundo Encuentro por la Verdad, que se cumple en Pasto, las más caracterizadas voceras de las Madres que buscan a los casi 100 mil desaparecidos en Colombia, mostraron aspectos que van más allá de los dramáticos testimonios de los familiares de las víctimas, como el miedo, la confusión y la desesperanza, y expusieron asuntos más conceptuales sobre el fenómeno de la desaparición. Su ejemplo de construcción colectiva a partir del dolor, su evolución al activismo político, la identificación de la funcionalidad de la desaparición para la guerra, la adquisición de una conciencia clara sobre la lucha contra esa práctica, su conversión en un reflector de la amarga realidad nacional y la importancia de la solidaridad, entre muchos análisis.

También compartieron las distintas formas de hacer el duelo, a través del arte y llamaron a tomar conciencia sobre la importancia de reclamar dignidad para la misma muerte y comprendieron la desaparición como un mecanismo de represión de los ideales de las víctimas y de sus familiares que se separan de la unanimidad del pensamiento propuesto por los sectores dominantes.

Foto de: Juan David Moreno B.
Foto de: Juan David Moreno B.

Del mismo modo, en la primera jornada del Encuentro por la Verdad, las intervenciones de las Madres de los desaparecidos, dejaron brillantes ejemplos de la utilización de formas no convencionales para aumentar la expresividad y la vivacidad del lenguaje con el fin de impresionar, de cautivar al auditorio. Frases como “el desaparecido aparece cada vez que lo pensamos”, “las fotografías son los cadáveres insepultos de nuestros familiares, “tenemos el duelo congelado” y “somos un péndulo que oscila entre la esperanza y la desilusión”, fueron aplaudidas.

Esas mujeres y familiares de los desaparecidos, que han construido una cascada tormentosa de dignidad, que arrastra los secretos y dolores de su lucha inquebrantable, fueron aplaudidas constantemente en el teatro Javeriano porque desde las garras del dolor y el amor construyeron una lucha política que hoy es ejemplo nacional. Esas personas que han ido muchas veces al mismo sitio, que han escarbado y ahondado en la tierra con sus uñas, que han sido ridiculizadas y despreciadas en instituciones oficiales, que también han encontrado sus propias formas de sanación, que han transformado su persistencia en resistencia, fueron objeto de un bello gesto de solidaridad.

La directora del Instituto de Medicina Legal, Claudia Adriana García Fino, en tono visiblemente emocionado, admitió que efectivamente en Colombia existe la desaparición forzada y que las rutas para las denuncias de los casos no están suficientemente claras. Se declaró comprometida con la agilización de las diligencias de identificación de las víctimas y le pidió a las abuelas, madres, hijas, hermanas y esposas afectadas por el fenómeno, que le ayuden a cumplir sus compromiso en favor de la Verdad.

Por su parte, Carlos Beristain, único extranjero elegido como alto comisionado en la CEV y médico con doctorado en sicología social, dijo que es necesario romper dos pactos en el tema de los desaparecidos, el pacto del silencio y el pacto de la indiferencia, así como también es importante acompañar y proteger la integridad psicológica de los familiares de las víctimas.

Como en todos los escenarios de la vida, el silencio no es opcional porque el silencio es la muerte y la palabra es la vida, recordó un poeta, hermano de un desaparecido, quien declamó una composición alusiva a la lucha de las Madres y familiares.

Seguras de su apostolado, con el candor y el ardor de su esperanza, con su trabajo abrillantado por el reconocimiento recibido hoy, las Madres y en general todas las personas que buscan a los desaparecidos y luchan contra ese mecanismo de venganza, sintieron que muchos colombianos los acompañan en el viaje por el río profundo que desembocará en el corazón de la Verdad.

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