De la Operación Soberanía al Acuerdo de Paz

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Algunos excombatientes que acompañaban a Manuel Marulanda Vélez el día del asalto a Casa Verde, en la Uribe, Meta, recuerdan en la retirada, parados en un “filo” mientras divisaban el espectáculo de bombas caer, las palabras del comandante: “a partir de esta fecha se hablará de las FARC, sea para bien o para mal”. Y estaba en lo cierto. Las FARC en armas y sin ellas han puesto su nombre en la agenda política nacional e internacional. No es coincidencia que en época de confrontación los datos inundaran la población con claras intenciones asimétricas de percepción en los colombianos y el mundo: “los buenos y los malos”, repetían. Actualmente, la transición política y social del país, así como los retrocesos en el gobierno de Duque-Uribe, ha dado de qué hablar en los grandes medios internacionales. Las notas se posan sobre nuestra realidad, basta con leer The New York Times, Washington Post, El País y demás cadenas periodísticas para entender el alcance transformador que trae pasar la página de la violencia o la desgracia que se avecina si no lo hacemos.

Pasaron muchos años desde la creación de la guerrilla más longeva en Latinoamérica. Varios procesos de paz entre ellos la pretendida rendición sin condiciones del gobierno de Turbay (1978-1982); los inicios de paz con Belisario (1982-1986); los pioneros con el M- 19 en Virgilio Barco (1986-1990); el acuerdo incompleto y bombardeo con César Gaviria (1990-1994); el colapso estatal en Samper (1994-1998); el fracaso de la “zona de distención” con Pastrana (1998-2002); la agudización política y social a través del paramilitarismo con Uribe Vélez (2002-2010); el paso hacia una propuesta de paz con Juan Manuel Santos (2010-2018)1 y, finalmente, el intento, en la actualidad, por sostener la reincorporación de los exguerrilleros y el cumplimiento de lo acordado en un gobierno que trazó en su agenda “hacer trizas la paz”.

Ya son más de 55 años en que las FARC han hecho presencia en la sociedad colombiana, estableciendo como dijera Roland Barthes una “creación simbólica” entre nuestra comunidad. Un habitante del Quindío cuenta, que una vez pasó un extranjero queriendo “ver al jefe de la guerrilla”; tiempos en que transcurrían los diálogos en La Habana, Cuba. Caminando entre las calles preguntaba por él, deseando conocerlo “porque estaba seguro de que Timochenko era el último guerrillero”, en la comandancia, luego de 40 años de militancia en la organización armada. Rodrigo Londoño (Timochenko o Timoleón Jiménez), ingresó a la guerrilla joven por voluntad propia. Acababa de cumplir 17 años, proveniente de La Tebaida, municipio liberal del Quindío. Nació el 20 de enero de 1959, 19 días después de la entrada triunfal de las tropas de Fidel Castro a Santiago de Cuba y a La Habana: el año de la Revolución cubana. Fue formado entre los programas de “Radio Habana” que escuchaba su padre a todo volumen en el pueblo y por la sensibilidad protectora de su madre2.

Las fotos inéditas de las Farc en Marquetalia. Recuperada de Revista Semana*

Timoleón Jiménez será la nueva generación arribada luego del asalto a Marquetalia. Siempre en compañía de Manuel Marulanda Vélez, así lo recuerda Jaime Guaracas al evocar los primeros universitarios y miembros de la Juventud Comunista (JUCO) que llegaron a las filas de las FARC. Hasta ese momento, la guerrilla era propiamente de origen campesino. Adultos, jóvenes, niños y madres, familias enteras, obligados a incorporarse a pequeños contingentes guerrilleros ante el ataque feroz del gobierno de Guillermo León Valencia, tras declarar como “focos comunistas” las regiones de Marquetalia, El Pato, Río Chiquito y Guayabero3, en suma, provenientes de la guerra entre liberales y conservadores.

Alberto Lleras había creado el Plan de Rehabiltación Nacional para agrupar a los liberales y comunistas alzados en armas. Los combatientes y familiares se instalaron, principalmente, en Marquetalia y Riochiquito, lugares calificados por Álvaro Gómez como “repúblicas independientes”. La idea no perduró debido al cambio de poder y percepción en el Frente Nacional.

La oleada contra todo aquello que pareciera comunista había iniciado con la aprobación de la Ley anticomunista firmada por Mariano Ospina y el ministro Lucio Pabón Núñez. Fiel copia de The subversive activities control act of 1950, del senador estadounidense Joseph McCarthy, utilizada como herramienta de persecusión a la izquierda tras el levantamiento del 9 de abril y las manifestaciones del 8 y 9 de junio. El Servicio de Inteligencia Colombiano era la institución encargada de marcar quién era “rojo”4, además de difundir “propaganda negra”, tal y como lo menciona Manuel Marulanda Vélez en carta dirigida al General Matallana por intermedio de Jorge Villamil Cordovéz:

“Nos hicieron parecer como vándalos sin conciencia, como vulgares ladrones alzados en armas, como agentes de potencias extrajeras apátridas, merecedores de muerte ignimoniosa”5.

El Plan Soberanía se centró en Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero y Natagaima. A cada una las caracterizaron como zonas armadas y de influencia comunista. Porcentuaron la simpatía de la población y calcularon la fuerza ante la inminente intervención. El enemigo inicial sería los destacamentos guerrilleros que estaban bajo la direccion de “Líster” y “Tirofijo”, en Marquetalia. El orden de batalla recomendaba a la Sexta Brigada adelantar fase preparatoria y alistamiento acompañados de la FAC; visión conjunta del territorio; observación del campo; cubierta y proteccion; obstáculos; zonas críticas; ubicación de caminos o senderos de movilidad guerrillera y factores sociológicos, económicos, psicológicos y políticos del área.

El “Teatro de operaciones militares” fue declarado por el presidente Guillermo León Valencia contra la región montañosa y elevada, situada sobre la Cordillera Central, entre las sierras de Atá e Íquira. Previamente, la dirección del movimiento había evacuado la población para protegerlos de la confrontación, decisión acordada mediante asamblea general. La operación contra Marquetalia inició el 18 de mayo al medio día con posicionamientos y cercos de exterminio instalados por los mandos militares que copaban gran parte de territorio debido al número enviado para la acción bélica.

Finalmente, la asamblea, también aprobó, para los guerrilleros que se quedaban a la pelea, poner en ejecución la táctica de guerra de guerrilleras móviles. La nueva forma de organización guerrillera implicaba distribuirse en grupos pequeños para repeler el ataque, algunos desarmados, e impedir la localización de los rebeldes. Esta determinación dio surgimiento al Estado Mayor como dirección máxima y unificación del movimiento guerrillero. En las operaciones ordenadas por el Estado participaban altos mados militares (autoritarios y guerreristas), formados en la Escuela de las Américas, órgano de adoctrinamiento antisubversivo bajo el desarrollo del Plan “Lazo” (Latin American Security Operation). Este programa de guerra estaba dentro de la Doctrina de Seguridad para las Américas y pretendía destruir cualquier expresión insurrecional o subversiva para impedir que se repitiera la experiencia cubana.

La primera cabarina sonó el 27 de mayo de 1964 en La Floresta, sobre el caño del río Atá. Fue el combate inaugaural al mando del comandante Joselo6. La ocupación se dio con 16 mil hombre del ejército contra 52 hombres y tres  mujeres de las FARC. El 3 de junio se conoció el primer muerto y varios heridos en las filas del ejército y el 5 de junio la desgracia también llegó a las filas guerilleras al caer Luis Salgado. Para el ejército era considerada “una operación civilizadora”. Jacobo Arenas dio cuenta de los bombardeos con napalm realizados por la FAC a lugares donde se resguardaban las familias.

Hasta el 18 de junio hicieron resistencia los pocos guerrilleros y el ejército pudo asegurar el área. En acto público entregaron a Marquetalia “libre de bandoleros”. Las exigencias sociales y peticiones agrarias, finalmente, fueron borradas con la intervención militar. La lucha por la tierra y su distribución, la participacion política y reconocimiento de los derechos campesinos se truncaron. La guerrilla se esfumó y se hizo invisible ante el asedio castrense.

El 20 de julio se conoció la reunión convocada por el secretariado de resistencia que aprobó el Programa Agrario de los guerrilleros, vinculando la lucha por la reforma agraria: “A la Política Agraria de mentiras de la oligarquía, oponemos una efectiva Política Agraria Revolucionaria que cambie de raíz la estructura social del campo colombiano, entregando en forma completamente gratuita la tierra a los campesinos que la trabajan o quieran trabajarla, sobre la base de la confiscación de la propiedad latifundista en beneficio de todo el pueblo trabajador” 7; además de desplegar varios destacamentos guerrilleros por el territorio nacional en reuniones posteriores.

Despues de 55 años de historia y lucha, de ser el nervio del movimiento que viene desde 1948, de combatir el latifundio y el gamonalismo político, estimaba Jacobo Arenas; es necesario hacer un alto y recordar que es mucha la sangre derramada en el país, bastante con ver caer a los más pobres en la confrontación para mantener la resistencia por la consolidación de una paz estable y duradera.

1 Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016) (2017), Eduardo Pizarro.
2 Timochenko, el último guerrillero (2017), Jorge Rojas Rodríguez.
3 Así nacieron las FARC. Memorias de un comandante marquetaliano (2015), Jaime Guaracas.
4 A lomo de mula. Viajes al corazón de las Farc (2016), Alfredo Molano, p. 32
5 Timochenko, el último guerrillero (2017), Jorge Rojas Rodríguez. 3 Así nacieron las FARC. Memorias de un comandante marquetaliano (2015), Jaime Guaracas. 4 A lomo de mula. Viajes al corazón de las Farc (2016), Alfredo Molano, p. 32. 5 El General Matallana, guerrero y pacificador del Tolima (2015), Víctor Eduardo Prado Delgado, p. 64.
6 Diario de la resistencia de Marquetalia (2017), Jacobo Arenas, p. 23.
7 Programa Agrario de los Guerrilleros de las FARC-EP. Recuperado de http://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Co/farc/al_farc000 

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