Eventos internacionales en la UDLA mejoran su rango académico

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Dos grandes eventos académicos, consecutivos, dejaron la más grata recordación de la Universidad de la Amazonia como centro de construcción de pensamiento que trasciende mucho más allá del concierto nacional. Primero, entre el 7 y el 9 de mayo, se realizó el Primer Seminario Internacional de Educación Artística en el Piedemonte Amazónico y, después, entre el 9 y el 11 del mismo mes, se desarrolló el Segundo Seminario Internacional de Fiscalidad Ambiental, dos experiencias dignas de resaltar por la calidad de invitados y asistentes, la importancia de las ponencias y, por supuesto, la significación de los temas abordados.

El vicerrector académico, Alcides Villamizar, resaltó que desde la Uniamazonia se ha generado todo un proceso conducente a defender el territorio, a defender la Amazonia. “Desde nuestro proyecto educativo, desde nuestros procesos de formación, desde los pregrados y posgrados hay toda una estrategia de crear una pedagogía en este sentido. Estos eventos son muestra del empeño de la universidad por apostarle a ese propósito tan noble”. A cuya voz se sumó la docente Paola Andrea Gamboa Alzate destacando el seminario de Educación Artística, que contó con la presencia de las brasileñas Juliana Gouthier Macedo y Ana Mae Barbosa, reconocida esta última como la primera Doctora en Educación Artística en Latinoamérica; además de los ponentes nacionales y los laboratorios experimentales de teatro, música y danza, entre otras actividades tan sublimes como provocadoras, todas del mayor interés.

“Estos eventos son la continuidad de otros más pequeños, cotidianos, que incluso ocurren en el aula y se van uniendo hasta llegar a una experiencia como el seminario nacional e internacional”, dijo al anunciar la inauguración de La Casa de la Verdad en fecha todavía por definir. “Propio del arte es ser contexto y nuestro contexto es de posconflicto, de tejido social, de modo que estaremos en diferentes actividades”, agregó precisando que las licenciaturas en Educación Artística son relativamente nuevas, comparadas con otras carreras; pero el arte es propio de nuestra cotidianidad como seres humanos; de ahí que este encuentro pase a una etapa posterior de recopilación de las memorias, que a la vez servirán de materia prima para nuevos procesos de transformación desde la academia.

“Hubo temas muy interesantes en todos los picos, desde el tejido social, los currículos, las necesidades, las problemáticas”, anotó visualizando un mundo de posibilidades en torno al posconflicto, de tal forma que el arte pueda llegar a todas las comunidades y en todos los escenarios posibles con apuestas siempre propositivas. “El arte es como la forma de hacer transformación sin daño; desde las diferentes disciplinas hay aportes importantes frente al posconflicto, a  la Paz… El arte es poético y tiene unos ingredientes muy especiales que permiten expresar aquello que está guardado en el fondo, como la memoria histórica, que está silenciada, pero que a través de los procesos artísticos es posible presentarlo de una manera emotiva”, acotó.

Para Manuel Lozano, profesor de danza, lo más gratificante fueron los laboratorios sobre conciencia y expresión corporal; “se planteó pensarse el cuerpo en la educación, lo que no pasa por el cuerpo no se aprende”, dijo al advertir que la idea del taller era “pensar el cuerpo en el espacio personal, en el aula de clase, potenciar el aprendizaje a través del cuerpo”. Lo que convence no es lo que se dice, sino la manera como se dice con el cuerpo, complementó.

Fiscalidad Ambiental

“La Amazonia había sido considerada como un patio trasero; hoy se considera plaza central del planeta, convirtiéndose en un territorio codiciado, deseado y disputado; la Amazonia es una región muy rica, pero demasiado débil”, manifestó monseñor Ómar de Jesús Mejía Giraldo en el Segundo Seminario Internacional de Fiscalidad Ambiental: Consecuencias socio económicas de la gestión ambiental”, cuyas palabras resumen de buena forma todo lo que comprendió esta suma de saberes.

“Nuestra mayor riqueza se ha convertido en nuestra mayor desgracia”, expresó el obispo de Florencia al tomar la expresión de un indígena peruano que en menos de una línea logra sintetizar lo dramático de la situación ambiental en la Amazonia. Hizo además alusión a la cumbre por el clima y los bosques en Florencia, para referirse al gobernador de Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, en el sentido de que vivir en armonía con la naturaleza exige respeto por ella.

“La verdad es que el actual modelo de producción y de consumo no es sostenible; durante siglos nos hemos venido comiendo la tierra y esto nos ha generado problemáticas como la deforestación, la reducción de la biodiversidad, la pérdida del suelo, la degradación de zonas húmedas, contaminación de ríos y quebradas y, por tanto, disminución de la pesquería. La minería, legal e ilegal, hizo parte de su análisis concluyendo que “resulta paradójico: cuando pagamos, la minería se convierte en algo legal, la plata lo justifica todo”.

Compartió, de igual modo, preguntas que compartimos por su pertinencia:

-¿Cuál es nuestra misión hoy en la Amazonia? ¿Qué hacer desde el modelo económico, desde lo sociopolítico y desde la ética frente a la situación que estamos viviendo? ¿Cómo actuar frente a las intervenciones presentes y futuras, con daños irreparables e irreversibles? ¿Qué actitud adoptar frente a los daños que políticas públicas hacen al medio ambiente, a la diversidad cultural, a la dignidad de los pueblos? ¿Qué hacer para que de verdad la Amazonia preste un real servicio a todo el planeta?

Las respuestas están del lado de cada interesado en contribuir; sin embargo, monseñor Mejía atina a decir que no puede haber fragmentación en algo que necesita sumar voluntades, esfuerzos y recursos; “tenemos como reto la interconexión, la unidad; no nos queda otro camino que trabajar juntos, caminar juntos…”. Sensibilidad e imaginación es la consigna en pos del orden deseado, de esa armonía cada día más necesaria, que obliga a emprender acciones entre todos, “cada uno con su ciencia, con sus capacidades, con lo que somos”, subrayó monseñor Ómar de Jesús Mejía Giraldo.

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