Hijos de la Manigua: Una estrategia de lucha de contrapoder o resistencia

Somos hijos de la Manigua caminando por la educación

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Somos hijos de la Manigua

 caminando por la educación

 de la selva Amazónica

 a la selva de cemento voy

UDLA

Eran las cinco de la mañana (5:00 am) cuando sonó la primera alarma. Entre la primera y la segunda, antes que timbrara, hay un lapso de cinco minutos. En ese tiempo sospeché de un sueño intranquilo, lo intuí porque en mi mente tarareaba la consigna que aparece como epígrafe en este relato.  Hablo de intranquilo, en el sentido de preocupación y agitación por querer haber visto las transformaciones que reproducían mi sueño, y que fueron interrumpidos por ese estridente sonido.

Sin embargo, empecé a recordar lo vivido; una marcha de estudiantes que va caminando de Florencia-Caquetá a la ciudad de Bogotá, más de quinientos (500) kilómetros de distancia, cargados de ideales, de utopías y de convicción, de que en el caminar está su existencia, y que cada paso que dan recorriendo el territorio, les permiten reflexionar como sujetos, de su vida y de su bandera, ¡la defensa de la Educación Pública!

A medida que avanza la marcha, ya sea de día o de noche, la solidaridad de las poblaciones no se deja esperar, reciben gaseosas, agua, pan, enlatados, y hasta sancocho les dan a los jóvenes estudiantes, la comunidad de profesores de UDLA también se suma a esta odisea, con dinero, con hacer acompañamiento In situ, entre otras… Además, el accionar del pito de los transeúntes que van en motos, carros de servicio público y privados, camiones y otros, sirven de ánimo para hinchar más ese espíritu de gozo al estudiantado, de saber que están haciendo pedagogía por donde los llevan sus pasos, y más adelante, poder contar esa gesta histórica del movimiento estudiantil.

Su primera gran llegada era a la Universidad Surcolombiana, allí los recibieron como héroes, no en el sentido clásico, sino en el sentido de Lukács, que comprende que los héroes no son mitológicos, sino que son sujetos trágicos de carne y hueso, que comprenden las contradicciones de la vida, e intentan, a riesgo de perder su vida, transformarla para que cada día el ser humano sea mejor. Allí los atendieron, los llenaron de provisiones y se les unió otro grupo de estudiantes, contagiados de ese espíritu romántico que caracteriza a las nuevas generaciones. Y así, se fueron sumando otras universidades como efecto dominó.

Este acontecimiento diría Michel Foucault en el texto El sujeto y el Poder (1988) “no hay una relación de poder sin resistencia. (…) Toda relación de poder implica, pues, por lo menos virtualmente, una estrategia de lucha” (p. 16) Es decir, que la acción de los marchantes no solo es utópica en el planteamiento que cita Eduardo Galeano, sino que obedece también a una estrategia de lucha o resistencia contra el poder, en este caso contra el Estado, y ello es legítimo cuando se les niega la posibilidad del diálogo.

Recordemos que Althusser en el texto Ideología y aparatos ideológicos del Estado (1988), va a plantear que “el Estado es concebido explícitamente como aparato represivo” (p. 6) y que, además, podría decirse, en este caso, que el Estado no dialoga, sino que quiere gobernar a los sujetos, ya sea por la ideología o por la represión. Para el primero, se puede recordar que, están los medios de “información”, las iglesias, la educación, la cultura, entre otras, y para el segundo, como aparatos de Estado, se encuentran: “el gobierno, la administración, el ejército, la policía, los tribunales, las prisiones, etc.” (p.8)

Esto conlleva a que entendamos, que el Estado no negocia, sino es con ellos mismos. Y muy difícilmente negociará con los otros, con los de abajo, con los de a pie, con los marchantes; es por ello que, si no pueden gobernarlos ideológicamente (no han podido), los gobernarán por la represión: suspensión de semestre, ESMAD, persecuciones a estudiantes líderes universitarios, y prisión. Es decir, sino los gobiernan por la cabeza, los gobiernan por el cuerpo.

Este planteamiento es fuerte, pero es la realidad histórica de los movimientos estudiantiles en el país, por eso los marchantes Hijos de la Manigua, más que una posición simbólica y de pedagogía, llevan a cuesta una postura de dignidad y resistencia de todo un país. Y es allí, donde la ciudadanía no puede ser indiferente, y tanto docentes, familiares, amigos, habrá que hacer causa común, para blindar no sólo a los jóvenes marchantes, sino a todo el estudiantado colombiano que se encuentran en las Universidades haciendo resistencia, más de un mes, en el paro estudiantil.

Y, por último, ese unirse en solidaridad con el estudiantado colombiano, no sólo se dará en la acción del acompañamiento, sino usando las herramientas de las redes sociales (como alternativa), para secularizar toda la “información” que los medios quieren adjetivar al estudiantado, con el fin de impedir las movilizaciones sociales.

Y ya que el presidente dialoga con Maluma, y no con los estudiantes, y a su vez, saca pecho de los Acuerdos del Teatro Colón en París-Francia, es de vital importancia entonces, que se cumpla lo pactado en la Habana y se garantice, por parte del Estado, la movilización y la protesta social y pacífica como aparece en el punto dos del Acuerdo.

Cinco y cinco de la mañana (5:05 am), esto recordé, mientras mi mirada se posaba sobre la chancla y tarareaba:

– ♬♬♬ caminando- por- la- educación ♬♬♬

Y en acto seguido, tratando de comprender a Foucault cuando decía que:

“el problema político, ético, social y filosófico de nuestros días no consiste con tratar de liberar al individuo del Estado, y de las instituciones del Estado, sino liberarnos del Estado y del tipo de individualización vinculada con él. Debemos fomentar nuevas formas de subjetividad mediante el rechazo del tipo de individualidad que se nos ha impuesto durante varios siglos” (p. 17)

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