Jacobo Arenas: 28 años de olvido

A mitad de camino, lo vieron apretarse el pecho, un grito de infortunio sonó en la selva y se desplomó sobre el camino. La atención médica fue inmediata pero la desgracia ya estaba instalada en el cuerpo.

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Cuatro días antes de la muerte de Luis Alberto Morantes Jaimes o ‘Jacobo Arenas’, Enrique, había salido de La Uribe, departamento del Meta. Duró varios meses instalado en aquella región rebelde recibiendo el curso de mandos medios que orientaba la organización para los cuadros promovimos en sus estructuras. La noticia la supo a su arribo al Putumayo, momentos antes de instalarse en la caleta. Para el 10 de agosto de 1990 había acordado el Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP, reunirse. Sentados en una mesa de madera larga y a punto de iniciar la reunión, Jacobo Arenas, olvidaba varios documentos: informes y balances políticos del momento. Se levantó de la banca e ingresó a la caleta para extraer los papeles que requería. A mitad de camino, lo vieron apretarse el pecho, un grito de infortunio sonó en la selva y se desplomó sobre el camino. La atención médica fue inmediata pero la desgracia ya estaba instalada en el cuerpo. A las 9:25 horas, fallecía el comandante Jacobo Arenas. La noticia se conoció el 14 de agosto de 1990. El exsenador Álvaro Leiva Durán, dio a conocer el comunicado emitido por la otrora organización guerrillera, firmada por los otros integrantes del Estado Mayor de las Farc –‘Manuel Marulanda Vélez’, ‘Alfonso Cano’, ‘Raúl Reyes’ y ‘Timoleón Jiménez’.

El luctuoso acontecimiento se produjo por un ataque cardiaco que sobrevino mientras se realizaba la reunión del secretariado. El ministro de Gobierno, en esa época, Julio César Sánchez, aceptó como cierta la noticia y declaró: “Como ciudadano, como parlamentario y como ministro de Gobierno, tengo que lamentar el deceso de un nombre representativo de unas fuerzas sociales y políticas que tuvieron y tienen un protagonismo muy importante en la vida nacional”[1].

Jacobo Arenas, fue uno de los políticos más importantes de las FARC-EP, junto a Manuel Marulanda Vélez ‘Tirofijo’. Conocido como el ideólogo. Oriundo de Bucaramanga, soldado del Batallón Guardia Presidencial (1943 y 1945), líder de las Juventudes Liberales en el departamento de Santander y, posteriormente, militante del Partido Comunista Colombiano. Diputado de la Asamblea Departamental de Santander por el Movimiento Revolucionario Liberal. En 1948, se traslada a Barrancabermeja y allí conoce de cerca los procesos de organización y movilización social, marcando su destino. Llegó a ser miembro del Comité Ejecutivo del Partido Comunista antes de integrarse en la comunidad de autodefensas y guerrillas de Marquetalia, acompañado por Hernando González, lugar de defensa social y donde se habían concentrado los campesinos desplazados durante La Violencia (bipartidismo), creando lazos políticos, orgánicos e influenciándolos para el fortalecimiento ideológico a través de la dirección política. Arenas, se unió a Manuel Marulanda Vélez, militante campesino del Partido Liberal Colombiano (liberales comunes), que se levantó en armas junto a familiares y amigos después de salir huyendo de Génova, y Ceilán, Valle, por los “pájaros”: cruzada de muerte conservadora; y estableciendo un liderazgo en la colonización de Marquetalia. Durante la presidencia de Guillermo León Valencia, el Ejército Nacional atacó esta zona. Álvaro Gómez Hurtado las denominó “república independiente”, desatando la reacción del grupo subversivo en respuesta a la provocación: siempre organizadas y serenas las masas[2]. “Jacobo dio cuenta de que el 15 de junio dos cazas “lanzaron bombas sobre el caleterío donde se encontraba la mayoría de las familias en la selva. Quince niños resultaron muertos”. Guaracas confirmó el episodio. El general Pinilla lo niega: “Nunca bombardeamos blancos civiles, pero –confiesa- sí utilizamos napalm”[3].

Jacobo Arenas, fue el álter ego escogido por Luis Alberto Morantes Jaimes, para proteger su identidad en la militancia clandestina. Así se conoció públicamente a partir de abril de 1964 cuando integró la resistencia campesina, luego de ser destacado por el Comité Central del Partido Comunista. El aporte de Arenas, a las FARC-EP fue grande. Organizó el programa educativo para los primeros combatientes que se integraban en la lucha armada, elaboró la línea político-militar de la organización, enseñaba antropología y, según cercanos a él, hablada inglés y ruso. Asimismo, introdujo la teoría Marxista-Leninista para estructurar la guerra de guerrillas, guiado por el ejemplo de la Revolución Cubana y el sacrificio del revolucionario virtuoso, Che Guevara. Algunos decían que para las consultas políticas estaba Jacobo Arenas, y en lo militar Manuel Marulanda, aunque “los dos se complementaban”, recuerda Enrique.

Después de conocerse el Programa agrario de los guerrilleros de las FARC-EP, el 20 de julio de 1964, la pluma de Jacobo Arenas, se hizo más fina y de mayor lectura, dentro y fuera de las zonas de influencia guerrillera. Varios escritos dejó donde abordó con profundidad temas como la guerra, la paz, el trabajo y el papel de la organización en la lucha por el cambio social. Su primer trabajo, Diario de resistencia, testimonió el inicio de la lucha armada, a partir del 27 de mayo de 1964. Ya en los años 80 se conoció: ¡Cese al Fuego!; Paz amigos y enemigos; Vicisitudes del proceso de paz; Correspondencias secretas del proceso de paz; y finalmente, Trabajo y pensamiento, en coautoría con Nicolás Buenaventura. Este último publicado y editado en La Habana, luego de recuperada la biblioteca que Marulanda había ordenados ocultar tras el fallecimiento de Jacobo y posterior ataque a Casa Verde.

En los últimos años de vida Jacobo Arenas, contribuyó en la construcción de paz, especialmente en 1984, durante el gobierno de Belisario Betancur, que terminó con el Acuerdo de La Uribe, dando una tregua armada que concluyó en la administración de Virgilio Barco. La apertura política de las FARC-EP con la creación de la “UP” fue su legado más grande, pero el deseo por agitar, en la Plaza de Bolívar, consignas del movimiento quedó sin cumplir. Murió, probablemente, imaginándose la realidad que hoy tenemos. Por eso, es importante recordar a quien abrió los primeros espacios que condujeron a la paz, a pesar del olvido coyuntural.

[1] https://www.elespectador.com/noticias/nacional/jacobo-arenas-murio-de-infarto-articulo-495509

[2] Ver: Jacobo Arenas. ¡Cese el fuego! (1984), pág. 5.

[3] Alfredo Molano. A lomo de mula (2016), pág. 52.

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