Justicia Transicional y Reforma Agraria, dos puntos de Honor para la Derecha: Juan Antonio León

231

En una travesía por los 200 años de la “Independencia” colombiana, el historiador y Coordinador de la Oficina de Paz de la Universidad de la Amazonia, Juan Antonio León Gonzáles, mostró los orígenes del más reciente conflicto colombiano, analizó el acuerdo de Paz suscrito con las extintas FARC y explicó las movidas que hacen los opositores para frenar la implementación de lo pactado.

León Gonzáles expuso sus puntos de vistas durante una intervención en el marco de la IX Jornada Jurídica que se cumple desde este martes 18 en el auditorio de la UDLA, organizada por la facultad de Derecho, cuyo tema principal es la Justicia Transicional y en la cual participan destacadas personalidades de la Rama Judicial, abogados, magistrados y estudiantes.

Al comenzar su exposición sobre el tema “Aspectos Sociopolíticos de la Justicia Transicional”,  el Coordinador de la Oficina de Paz de la UDLA, observó que sus comentarios tienen la intención de generar polémica para favorecer la discusión que plantea la jornada jurídica. En ese sentido, aseguró que los últimos hechos que caracterizan la coyuntura política nacional son expresiones de una intención que camina entre distintos sectores de la sociedad para cambiar el régimen político y llamó la atención de los jóvenes para se preparen y enfrenten la nueva situación.

Afirmó que el último conflicto en Colombia fue producto de “acumulados históricos que se quedaron sin resolver a pesar de la sucesión de las guerras civiles y relacionados con las dificultades para la construcción del Estado”.  Y se preguntó “por qué llevamos 200 años de intentos en vano para construir el Estado Nacional”.

Recordó que 9 guerras civiles nacionales resumen las dificultades para construir un Estado Moderno y de ahí que tengamos una Nación imperfecta socialmente, corta en asuntos políticos y pequeña en términos económicos. Entre las dificultades históricas, mencionó la relación imperfecta entre el Estado y las regiones, afectadas por el narcotráfico y la guerrilla.

Las guerras civiles terminaron con amnistías e indultos, pero la llamada etapa de “la violencia” terminó con el “Frente Nacional”, como un pacto de caballeros, nadie fue a la cárcel y se convirtió en un régimen político inédito en el mundo, , excluyente, hasta el punto que los formularios para la posesión incluyeron las casillas “conservador” y “liberal” como únicas opciones para los funcionarios que asumían cargos en el gobierno, aseguró el ponente.

De alguna manera, afirmó Juan León, los movimientos guerrilleros en el país son hijos del “Frente Nacional” y mencionó una frase de líder del M-19, Jaime Bateman, según la cual “la política legal estaba negada en Colombia”.

Sin embargo, advirtió, los movimientos guerrilleros no fueron  un peligro para la estabilidad del Estado, pero en la década de los noventa, el auge y crecimiento militar de las FARC, combinadas con el narcotráfico, amenazaron el funcionamiento del Estado y por momentos sus propios dirigentes creyeron en la posibilidad de tomarse el poder y entonces Colombia fue un Estado Fallido para la opinión internacional.

Con la llegada de Uribe a la presidencia, se hizo una inversión muy importante en millones de dólares para combatir a las FARC y comenzó su declive como enemigo poderoso para el Estado. Santos, por su parte, encontró una guerrilla que ya no podía ganarle al Estado y aplicando una sentencia de Alfonso López, según la cual había que doblegarla para negociar, comenzó el proceso que terminó con los acuerdos de La Habana.

Agregó que el Acuerdo de Paz en Colombia es inédito en el mundo porque no se hizo entre vencedores y vencidos, ninguno estaba sometido y enfatizó en que las víctimas son el centro del pacto y por primera vez en la historia de los conflictos han sido escuchadas. Tampoco el Acuerdo significa que la Revolución se haga por decreto pues todos los contenidos se habían podido negociar sin la lucha armada. Citó como ejemplo, la Reforma Agraria, de la cual se habla desde hace más de 80 años.

Admitió que el Acuerdo de Paz perdió legitimidad por errores cometidos en la difusión de lo que se manejaba en la Mesa de La Habana y por el Plebiscito, cuando el NO ganó a punta de mentiras.

Finalmente, reiteró que el Acuerdo también es inédito por el Sistema de Justicia Transicional que con sus 3 componentes, la JEP, la Comisión de la Verdad y la Búsqueda de personas desaparecidas, es un modelo único en el mundo, en los acuerdos que le han puesto fin a los conflictos.

Señaló que los Acuerdos de la Habana tienen dos puntos de Honor para la Derecha, la Reforma Rural Integral y la Justicia Transicional porque, dijo, de una parte, están los intereses de los titulares de los 4 millones de hectáreas que fueron despojadas a los campesinos, cuya legalización se hizo con una ametralladora en la espalda. Y por la otra, la Justicia Transicional, que puede mostrar la verdad sobre los crímenes cometidos por agentes del Estado y que se establezcan responsabilidades de los llamados “terceros”, sacados de la órbita de la JEP.

Para el Coordinador de la Oficina de Paz de la UDLA, la discusión alrededor de la Justicia Transicional es más política que jurídica y por eso es que surgieron las últimas expresiones que pretende poner por encima del  Estado de Derecho, el “Estado de Opinión” y las propuestas de un Referendo y una Constituyente.

La mayor ganancia del Acuerdo es que ya no existen las FARC y esa debe ser una razón poderosa para defenderlo, concluyó Juan Antonio León.

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.