Las Comunidades Indígenas cantaron sus riquezas y mostraron sus dolores

En nombre de  la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana – OPIAC- y demás pueblos indígenas de la Amazonia, los portavoces  recordaron su génesis y revivieron las invasiones, exterminios y exclusiones históricas y las contemporáneas, sobre lo cual denunciaron que en la actualidad existen 33.523 víctimas indígenas reconocidas por el Estado colombiano.

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Rostros percibidos como muy distintos a los comunes, en los que duermen muchas frustraciones; labios de pocas palabras que tiemblan con las quejas de muchas desolaciones; ojos buscando explicaciones en la pantalla del proyector instalado en el auditorio de la Cámara de Comercio de Florencia; cabelleras largas, adornos de artesanías, brazos intrépidos y un sentimiento combinado de tristeza y enojo, fueron estampas singulares durante el  Foro Regional Amazónico, desarrollado el pasado fin de semana.

El evento, convocado con el propósito de buscar la unidad de los 6 departamentos amazónicos por encima de los intereses locales y en la perspectiva de crear a largo plazo un bloque regional para presionar mayor atención del Estado hacia estos territorios, trajo hasta la capital caqueteña a los más caracterizados dirigentes de los 64 pueblos indígenas con igual número de lenguas maternas, ubicados en 6 departamentos del país, en 48 millones de hectáreas.

En nombre de  la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana – OPIAC- y demás pueblos indígenas de la Amazonia, los portavoces  recordaron su génesis y revivieron las invasiones, exterminios y exclusiones históricas y las contemporáneas, sobre lo cual denunciaron que en la actualidad existen 33.523 víctimas indígenas reconocidas por el Estado colombiano.

Con la tristeza de los vencidos, pero con la esperanza derivada de la lucha, como el vaho letal de las serpientes amazónicas, los indígenas mostraron ante los asistentes y le enviaron un mensaje al alto gobierno sobre los alcances de la organización alrededor de la defensa de sus intereses.

Loa indígenas de la Amazonia colombiana están cobijados por 3 figuras de ordenamiento territorial, integran el 6,4% del total del bioma amazónico equivalente al 41,8% del territorio Nacional en 178 resguardos indígenas situados en 25 millones de hectáreas de 12 parques nacionales naturales en cerca de 8 millones de ellas.

El debilitamiento demográfico es evidente y en la actualidad 31 pueblos indígenas se encuentran en inminente peligro de extinción, dijeron sus voceros, como un clamor atormentado y siniestro de todos los siglos, como un cansancio de las luchas, como un trofeo opacado por el paso del teimpo.

En las distintas comisiones y en la plenaria, en medio de la calma rumorosa del auditorio de la Cámara de Comercio, como en una confidencia melancólica ante sus paisanos amazónicos, los indígenas denunciaron que a pesar de la diversidad, multiculturalidad y pluralidad, afrontan un proceso sistemático de vulneraciones de los derechos humanos, que representa la consumación de un genocidio traducido en la persistencia y recrudecimiento de asesinatos, amenazas, desplazamientos forzados, confinamientos, violencias estructurales en contra de niños, niñas, adolescentes, mujeres y sabios indígenas, discriminación, racismo, empobrecimiento, criminalización y desterritorialización.

Fecundados por sus visiones, sus mitos, leyendas y rituales, en su ponencia no solo exteriorizaron y le cantaron a sus riquezas sino que también mostraron sus dolores. En la declaración dejada sobre la mesa principal se lee: “hoy los intereses ajenos sobre nuestros territorios profundizan los daños ya que se desconoce nuestra relación armónica y respetuosa con la Madre Tierra y, por ello, se victimiza de muchas maneras, entre ellas la vulneración del derecho a la Consulta Previa y al Consentimiento Previo, Libre e Informado, la entrada agresiva de megaproyectos y economías extractivas, la expansión de la frontera agrícola, la imposición de dinámicas agroindustriales y la prevalencia de un modelo económico desarrollista, lo que socava nuestros derechos humanos y fundamentales. El modelo de desarrollo y los intereses económicos del Gobierno Colombiano no pueden estar por encima de la vida de los Pueblos Indígenas y de la vida de todos los colombianos”.

Luz Mery Panche Chocué, reconocida dirigente indígena, víctima de la violencia, a quien le desaparecieron al papá de su hija, en una corta pero vehemente intervención, reivindicó el derecho de sus pueblos a la autonomía y al Gobierno propio y desde el reconocimiento de sus actuaciones como autoridades en los Territorios con potestades jurisdiccionales, legislativas y administrativas.

Aseguró que decidieron participar en el foro como un ejercicio de diálogo con el actual Gobierno Nacional demandando garantías para la generación de una política pública de planeación que parta del reconocimiento de Colombia desde una perspectiva pluriétnica y multicultural, permitiendo un ejercicio polifónico que imponga el respeto a la Madre Tierra como una necesidad ya no solo para nuestra pervivencia, sino para la pervivencia de toda la humanidad y la sostenibilidad de la vida misma.

Panche Chocué acometió con furia contra los 12 Representantes a la Cámara de los 6 departamentos amazónicos quienes no asistieron al Foro a pesar de la invitación que les extendió el Departamento Nacional de Planeación, DNP, y los calificó de “sanguijuelas” que deben ser excluidas del proceso de seguimiento a las conclusiones acordadas porque, dijo, “definitivamente somos nosotros mismos lo que debemos apropiarnos de la construcción de la gobernabilidad en la región”.

Los Representantes del Caquetá asistieron a la ceremonia de instalación del Foro pero no participaron en los debates de las comisiones ni en la plenaria del día sábado. De la misma manera, los asistentes criticaron severamente a los gobernadores que tampoco atendieron el llamado de los convocantes. Además, solo un alcalde, Manuel Eduardo Ocoró Carabalí, de Orito, Putumayo, participó en el Foro.

La Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana, OPIAC, aclaró  que su ponencia en el Foro no sustituye la consulta previa del Plan Nacional de Desarrollo con los Pueblos y que sus contenidos se fundamentan en el Programa Nacional de Garantías de los Pueblos Indígenas y Planes de Salvaguarda étnicos, una proclama de 26 puntos.

Finalmente, la propuesta hace un llamado a los gobiernos nacional, regionales y locales, para que se aboquen a ese propósito común  y los libre de los horrores de la guerra y las políticas extractivistas y desarrollistas.

“Queremos vivir sin terror sabiendo que el continuar con nuestras prácticas, usos y costumbres es vivir en armonía con nuestros Territorios, es calmar la devastación inminente por la amenaza del cambio climático, es escuchar el clamor de la Madre Tierra, es reconocer que el desbordamiento de los ríos, el desprendimiento de la tierra, la caída del rayo, la furia de la naturaleza al temblar, es el resultado de los abusos y es un llamado urgente a sanar las heridas que le hemos hecho, a curarla y, con ello, curarnos nosotros mismos”

Entre el silencio vital del bosque, interrumpido solamente por las voces de los grandes animales y por el canto de las aves, bajo los árboles gigantes de la arquitectura natural de la selva amazónica, guiados por el atractivo poderoso e irresistible de sus visiones y de sus fuerzas impetuosas, los pueblos indígenas confían en que sus propuestas sean escuchadas…

Porque, al paso vertiginoso del desarrollismo, muchos de ellos temen  su derrota definitiva.

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