¡Mataron a Belisario!

363

Yo lo vi salir vivo del Palacio de Justicia, aunque otros dicen que no, que fue su hermano, antes de la masacre. Ahora dice la vice que está muerto.

Lo vi salir vivo del Batallón Juanambú, a pesar que el ministro de Guerra de entonces le pegó un empujón al obispo José Luis Serna para que no le entregara un documento secreto de paz y me tocó a mí, secretario de Educación, entregárselo a escondidas, en Florencia, antes que el M-19 siguiera con su guerra de siempre. Ahora la vice dice que está muerto.

También lo vi salir vivo del Hotel Plaza, el día que inauguró el Batallón de Ingenieros en el Caquetá para hacerle carreteras a los campesinos y yo le conté que faltaban 320 maestros y 320 escuelas y Landazabal le dijo, es cierto Presidente, y nombramos los maestros en medio de la guerra. Pero dicen que está muerto.

Lo vi vivo, aunque melancólico, leyendo poemas propios y prestados, de arrieros antioqueños y montañas secas, en el auditorio de Santillana, juro que estaba vivo, antes que lo mataran.

Y estaba vivo en la Plaza de Bolívar ese 7 de agosto en que prometió “ni una gota más de sangre entre colombianos”, “crearemos el club de países deudores de deuda externa para renegociar juntos”, “Colombia hará parte del Grupo de Países No Alineados”, “haremos reforma agraria” y “proclamo, amnistía para todos los guerrilleros”, “no más políticos clientelistas como gobernadores y Escobar Navia será Ministro de Gobierno”. Dijo tantas cosas ese día… antes de que lo mataran y las palabras se las llevara el viento.

Yo también estaba esperando la muerte de Belisario, pero no que lo mataran, quería que muriera como soñando con sus padres campesinos y sus nostalgias de rancios poetas españoles, que muriera… para conocer en sus memorias quién lo mató, cuántas veces lo mataron, desde cuando él era falangista… hasta cuando se hizo matar en el Palacio de Justicia. Pero que muriera como poeta, poeta repentista.

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.