Observatorio de Tierras en el Caquetá: Avanzar de la mano del campesinado

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Tomado de: https://bit.ly/37ND1Ar

Mi nombre es Roberto Ramírez Montenegro, soy profesor de la Facultad de Derecho en la Universidad de la Amazonia aquí en Florencia, Caquetá, y soy miembro del equipo académico de la Oficina de Paz. Además soy el coordinador del convenio con el Observatorio de Tierras en la universidad, que hace parte de la iniciativa ‘Transformemos Territorios Construyendo Paz’.

Acá para efectos de focalizar una experiencia de conflictividad por la tierra y el territorio definimos con la Universidad Nacional estudiar y trabajar con una organización que se llama Asociación Campesina de la Cordillera en los municipios de La Montañita, Florencia y Doncello. Esta es una organización campesina que se creó hace unos cuatro o cinco años y que agrupa 124 veredas en esta zona de ladera entre la carretera de Florencia y San Vicente y el punto alto de la cordillera. Se trata de una zona netamente de familias campesinas, las cuales en algunos casos han logrado una cierta prosperidad, mientras que en otros se mantienen niveles de pobreza bastante altos.

En esta parte se presenta una serie de conflictos debido a que forma parte de la zona de reserva forestal de la Amazonía. Entonces se han ido constituyendo figuras de ordenamiento territorial y ambiental que han impedido que el campesino en buena parte de esta área pueda convertirse en propietario de su tierra. Incluso, muchos están a la expectativa de que en algún momento puedan ser desalojados por el Estado. Aparte de eso, es una zona que hasta hace dos o tres años fue bastante afectada por el conflicto armado y es una zona en donde hubo presencia de cultivos ilícitos.

Mire, la organización campesina con la que estamos trabajando también desde hace un par de años viene impulsando la idea de conformar una zona de reserva campesina, y lógicamente eso es un proceso que no ha tenido buena recepción por parte del Gobierno.

Es que los procesos organizativos, y más los rurales, son bien dificultosos. Si bien se había iniciado el proceso organizativo con mucha fuerza, por diversas razones esa fuerza ha ido decayendo un tanto y en este momento la gente apenas está recuperando un poco el espacio organizativo.

Por ejemplo, los líderes que se han vinculado a las labores de formación que les hemos brindado, pues hoy en día uno los ve como personas con más conocimiento y con una mayor capacidad de interlocución con el Estado y con las instituciones. Ellos ya están en capacidad de poder transformar desde otra óptica los conflictos para aportar soluciones.

De todas formas, ellos tienen una iniciativa que es bien interesante y que es la formación de la zona de reserva campesina, y en ese sentido ellos forman parte de una organización de orden nacional que es la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, que también cuenta con posibilidades de capacitación y fortalecimiento.

Algo que uno encuentra es que si bien ellos son conscientes de que ‘Transformemos Territorios Construyendo Paz’ les ha dado herramientas de análisis y gestión, también han percibido que en la medida en que las universidades públicas como la Nacional y la de la Amazonía, que tiene un gran significado regional, pues ellos ven que ese acompañamiento que les hacemos les ha permitido encontrar más receptividad y que son más escuchados.

Ellos nos han manifestado que ojalá ese acompañamiento se pudiera mantener más allá del periodo del proyecto, que es lo que esperamos hacer a través del observatorio. Esto para lograr una buena interlocución con el Gobierno y también para hallar soluciones a las diversas conflictividades en torno a la tenencia y al uso de la tierra.

El problema de tierras es un problema que ha sido fundamental no solamente en el surgimiento del conflicto armado sino ahora en la superación de ese mismo conflicto armado que afectó con especial particularidad al Caquetá. Esto es un tema de primer orden.

Desafortunadamente, sectores de juristas y estudiantes aún no dimensionan la importancia de este tema. Por eso, el observatorio ha encontrado que hay que adelantar una labor de concienciación entre diversos actores académicos y estamentos de juristas en el departamento para poder consolidar ese tema como fundamental en este momento a nivel jurídico y social.

Como usted sabe, Caquetá es una zona de reciente colonización. No van sino como 50 años. Es un territorio que tenía muy poca población hasta los años 60 y en donde el Estado colombiano optó por colonizar como forma de válvula de escape a los conflictos que había en el centro del país. Y esos procesos de colonización también reproducen procesos de conflictividad social.

Mire, en esta zona donde hemos estado hay ciertas particularidades. El Estado no ha brindado las mismas políticas que ha brindado hacia la parte del plan. Los campesinos y el Estado son conscientes de que la ladera cordillerana es una zona donde hoy hay que hacer más esfuerzos hacia la conservación. Yo creo que es uno de los elementos particulares de la zona que hemos logrado comprender a través de la investigación.

En cuanto al tema de la coca, en esta zona después de la crisis de la coca en el Caguán por allá en los años 80 hubo dos situaciones: una zona que ha estado muy ligada a la caficultura, es decir, los colonos encontraron el café como una posibilidad de vida, pero era un café con diversos inconvenientes y es que no es suave, lo cual fue por mucho tiempo el orgullo de Colombia, sino más bien fuerte; y otra, que en los años 80 hubo la presencia de la roya en toda esta zona y los cafetales se vinieron a pique, pero ahora a raíz de los acuerdos con la guerrilla y de la crisis de coca, la gente ha optado por la caficultura y la ganadería, y pues lógicamente algunas de estas zonas se acogieron a los planes de sustitución voluntaria.

Pero hubo dificultades, ya que el Gobierno no ha cumplido los acuerdos. Sin embargo, la gente está decidida a acoger otras formas de producción y lo ha ido logrando. Esta es una zona en la que hay muy poca coca, y la gente está más concientizada de que no es el tipo de cultivo que permite una forma de vida tranquila y de relativo progreso. En ese sentido, aunque el Gobierno no ha cumplido, la gente sí ha avanzado en buscar otras posibilidades para abandonar definitivamente ese tipo de cultivos de uso ilícito.

Es que vea, para la gente la experiencia no ha sido como muy grata debido al eventual problema de la persecución a los cultivadores. En cambio con otro tipo de producción, como el queso o el café o el lulo, pues más bien encuentran que sí les pueden brindar una mejor posibilidad de vida. Eso les permite entender que el proceso organizativo es muy importante y ante la situación actual de interés general por la conservación de la naturaleza, pues entonces tratan de tener una mejor postura, ya no simplemente de rechazo sino posiciones que abran posibilidades de articulación con el Estado.

Precisamente al año pasado se conformó un parque regional en la parte alta de la cordillera, en la zona donde estamos trabajando, y si bien hubo ciertos momentos de tensión, ante todo ha predominado la búsqueda de articulaciones y de formas de comprensión del interés del Estado.

Es que el campesinado es consciente de que si se deforesta la zona, por ejemplo, las consecuencias no solamente van a ser para quienes están en la parte baja de la zona, sino para ellos arriba también.

Sobre la explotación de hidrocarburos, Corpoamazonía dio una licencia ambiental para una pequeña central hidroeléctrica en el río San Pedro. Eso no va a generar más de 50 megas de poder. Frente a eso la gente ha tenido primero una actitud de rechazo, pero también de exigirle al Estado que se discuta si el proyecto se va a hacer o no.

En cuanto a lo de los bloques petroleros, hace unos años más que darse una discusión, hubo rechazo y manifestaciones de paro y de pedreas que llevaron a que las empresas al final le devolvieran esos bloques al Estado. Ahora hay unas expectativas frente a otros bloques. Algunos afirman que no van a estar en el territorio y otros que sí, así que la expectativa ahora es que se dé una respuesta más organizada, más de confrontación dialéctica en una mesa de diálogo. Es decir, que haya una concertación con las comunidades.

En algunos casos se ha hablado de que se utilizaría el método del fracking, entonces la gente está bastante a la expectativa con eso porque saben que ese tipo de técnicas pueden afectar el territorio en mayor medida. Y no solamente por la contaminación sino por los daños estructurales al suelo, lo cual es mucho más grave para todos.

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