Un año de la travesía de Los Hijos de la Manigua

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Nos acercábamos a Bogotá, el Alto de las Rosas nos recibía con una inigualable niebla que cubría nuestros cuerpos y los llenaba de frio, la respiración era corta, el reflejo de alegría se marcaba en nuestros rostros, ¡Llegamos Muchachos!, fueron las palabras que salieron de mi boca, no encontraba más palabras, entre risas, llanto y dolor en los pies, sabíamos que lo habíamos logrado y que no existía en realidad nada que nos pudiera detener, nunca dudamos de lo que llegaríamos hacer, cada noche, cada mañana, nos llenábamos de Amor y Dignidad, pues en cada paso que dábamos una persona confiaba en nuestra lucha, un saludo, un pan, una botella de agua, eso era lo que nos llenaba, el pueblo estaba con nosotros.

Nunca pensamos que la noticia de los Caminantes por la Educación le diera la vuelta al mundo, no queríamos fama, solo mostrar el problema que agobia la Educación Superior en Colombia, pero más allá de la Coyuntura Nacional que se vivía en ese momento, nuestra Amazonia también la estábamos reivindicando, pues somos parte de un extenso territorio olvidado por el Estado y deseado para sus proyecciones, ¿Acaso hay carretera hasta Leticia?, ¿Por qué no son Indígenas?, ¿Existe la Universidad de la Amazonia?. Esta y entre otras eran las preguntas que nos hacían al caminar las carreteras de nuestro país, desconocían por completo que somos un inigualable Territorio Ancestral, que es habitado por estudiantes que luchan y Construyen la Nueva Colombia.

¡VIVA LA U! ¡VIVAN LOS CAMINANTES POR LA EDUCACIÓN! ¡VIVAN LOS HIJOS DE LA MANIGUA!, esas eran las arengas que escuchábamos al llegar a cada lugar que pasábamos caminando, pero manifestábamos que no estábamos solos, pues que más glorioso el haber estado codo a codo con los Caminantes de la USCO, Universidad del Tolima, Universidad de Cundinamarca y aquel valiente “Doraemon” que pertenecía a la Universidad de Caldas y nos alegraba con su llamador, pues era más que una caminata, era un carnaval de amor.

La disciplina fue fundamental para poder avanzar, siempre iniciábamos la mañana a eso de las 04:00 AM, la recibíamos de la mejor manera, con una taza de Café o Chocolate y un estrechón de mano por parte de quien la preparaba, como no recocer tan ardua labor que llevaba nombre propio, Ronald Yovani Morales Morantes “El Antiguo” y que por el escribo estas palabras, pues no hay mayor orgullo de nuestro compañero que el de haber caminado por su Educación y  la que proyecta para su familia, por ello se merece todo el elogio que un mortal pueda tener.

¡DE LA SELVA AMAZONICA, A LA SELVA DE CEMENTO VOY!, se repetía con gran fervor, mientras llegábamos aquel 20 de Noviembre del 2018 a la Plaza de Bolívar (Bogotá), besos, sonrisas y abrazos entre la multitud recibíamos los Caminantes, éramos simples estudiantes que creímos que llegaríamos a nuestro destino y lo hicimos, gracias al Pueblo, gracias a nuestros Profes, a nuestros compañeros de todo el país y gracias a todos aquellos que nos dieron de corazón su mano en la Carretera.

¡LO LOGRAMOS!, pero era solo el inicio, hoy cumplimos un año de haber Caminado más de 548 KM desde Florencia hasta Bogotá, pero también 1 AÑO, Luchando, Resistiendo y Trabajando por la defensa de la Educación y de Nuestro Territorio Amazónico, Aportando, Construyendo y Reconociendo lo que por obligación nos corresponde, y como lo exclamamos al llegar al Pórtico: “… NI LA GEOGRAFIA COLOMBIANA PODRÁ DETENERNOS…” así que estaremos por mucho tiempo junto al Pueblo.

Hijos de la Manigua: Una estrategia de lucha de contrapoder o resistencia

“Hijos de la Manigua” rematan su gesta en la plaza de Bolívar

https://amazoniaypaz.com/paso-a-paso/

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